LA FOTOGRAFÍA COMO
DISPOSITIVO MÁGICO
Gabriel Mario Vélez
Salazar – Universidad de Medellín
Primera Edición - 2006
Síntesis
Capítulo
I:
De
lo fotográfico y su configuración como dispositivo técnico
Por:
Carlos
Alberto Torres Martínez
La
cámara fotográfica desde su aparición,
en su misma naturaleza es un evento revolucionario, no solo en la forma técnica
como dispositivo sino en la nueva forma de presentar y representar la realidad,
y aún más evidente, resulta ser como el disfraz
de un elemento meramente objetivo que aparece como solución a la desviada
visión humana y de los desniveles de la realidad en el ámbito social.
La
invención de este fenómeno tecnológico se da como respuesta a una necesidad no
solo de carácter estético, sino que es el detonante que abre la brecha entre
una sociedad conservadora y un movimiento de una mentalidad positiva y moderna que comenzó permeando desde las grandes esferas sociales y lo
más académico en su momento hasta lo popular,
y que sin duda su presencia estuvo
ligada aunque no del todo de forma permanente y aceptada a un sistema de pensamientos y conocimientos que buscaba ponerle sitio a la nueva e incómoda
forma de ver la realidad.
Este
nuevo monstruo llamado cámara fotográfica (fotografía), que no apareció de un
día para otro y que tuvo sus antecedentes
tanto en el proceso técnico de buscar fijar una imagen sobre un soporte, hasta
la inmediatez de lo objetivo y sensorial como verdad absoluta de la abstracción de un plano que no necesitaría
valerse del ojo humano y su manipulación conveniente de dicha realidad, era esencialmente el primer problema visto
meramente como habilidades técnicas de un proceso físico de una imagen, y que obligando
a replantear los conceptos propios de la representación ya mezclando entre lo
tecnológico y su aplicación sobre el
dispositivo fotográfico, la imagen como
ejercicio de percepción no es
esencialmente en lo que es del
espacio o de un objeto real, sino la
representación que hacemos de él.
Históricamente
desde lo epistémico de este fenómeno, vemos que la fotografía se ha convertido
en otra forma como los seres humanos
hemos visto el mundo, y que lo redimensionamos en un imaginario de objetos,
variedad de conceptos y un espacio que se niega a tener un final, así la cámara
fotográfica que cree verlo todo, termina
siendo como una extensión de nuestro fenómeno de la visión.
Esa
nueva forma de ver el mundo y la realidad, a través de un dispositivo
fotográfico, y partiendo desde 1839 época de su aparición, fueron las altas esferas sociales de las
ciencias y el conocimiento quienes se beneficiaron de tal artefacto, quienes
desde su incógnito discurso antiguo y complejo, aplaudieron tímidamente el hecho de que ya no era suficiente meramente el ojo humano para representar la
realidad, sino que ya este aparato tecnológico aislado de todo interés,
funcionaría neutralmente y les permitiría conseguir la máxima prueba material
de ello.
El bum
de la fotografía se hacía cada vez más masivo, lo que obligo a cambios en la
sociedad, uno de ellos fue que obligo a los pintores a buscar otras formas de representación desde
su oficio, como hablándoles con voz
propia y cuestionándolos, como pidiéndoles y preguntándoles donde la iban a ubicar, era
como estar pidiéndoles un “permiso por favor que ya llegué”. Ya que para la época
eran principalmente los pintores quienes se encargaban de representar la
realidad, a través de la pintura elaboraban principalmente retratos, lo que por
consiguiente comienza a ser la forma representativa más desplazada por la
llegada de la moda de la fotografía. Fueron poco a poco aceptando a regañadientes que
lo que ellos pretendían hacer en tanto
tiempo desde el ejercicio de plasmar a través de la pintura una imagen, dejando
de lado aspectos difíciles de plasmar,
la cámara lo capturaba más rápido y mejor.
Luego
de que la imagen como representación de lo real, comienza su rodaje en
dirección al desarrollo de la época y su pensamiento moderno y optimista y que más
adelante su propagación incluiría poco a poco más ejes de la sociedad atenta a
las novedades y a la moda, es en manos de Baudelaire
que se advierte abiertamente del nuevo invento que como una bomba de expansión comienza
su propagación y que según Baudelaire su labor principal era ser la “sirvienta
del arte”, era negada como arte en sí misma, ya que estaba al servicio de la
representación objetiva, estamos hablando de arte desde el punto de vista
tradicional. Claro está que en el tratamiento del paisaje seguían teniendo como
referente la pintura de Corot y otros artistas de la escuela.
De
otro modo según André Vazín, La fotografía había trastocado el lado psicológico
de la imagen, concediéndole un poder de credibilidad por encima de toda obra de
arte. En aras de publicitar y darle un aire más artístico a la fotografía, el
fotógrafo británico Oscar Rejlander quien en 1856 recrea las composiciones a
partir de la manipulación de muchos negativos y a la vez su unicidad, apoyándose en alegorías y mitologías cristianas,
uso una forma de composición la cual se basó en representar ingenuamente ejemplos
de buena conducta y mala forma de vivir del ser humano, conocida
como “las dos formas de vida” colocando el padre en el centro y sus dos hijos a
los lados el uno se muestra como el bueno y el otro como la oveja negra, valiéndose
de personajes eróticos y una vida según eso mal llevada, mostrando en su
montaje, una ornamentación que al final resultaba innecesario, pudiendo colocar
todo esto en el estudio y de un solo clic tendría lo que buscaba.
Esa mentalidad positiva de
la época enmarcó un suceso social que en su devenir involucro la razón como
única forma de llegar al conocimiento, usando el desarrollo tecnológico como vía
de lograr la domesticación de los mecanismos
de la naturaleza y sus fenómenos, lo
cual cambio radicalmente la mentalidad basada en teorías aristotélicas que partían
de la adaptación en un mundo estático para adentrarse en un mundo de constantes
cambios y transformación.
En
desarrollo de esta mentalidad positiva, nacen nuevos conceptos como los de
Robert Boyle, quien con la cumplimentación de su trabajo que fundamentó las
bases de la química moderna donde
explicaba el universo en tres principios fundamentales: materia, movimiento y
reposo, el programa de investigaciones
para la época se convirtió en un verdadero proyecto cultural, Bacon fue
uno de sus principales impulsadores, quien buscaba elaborar un modelo universal capaz de
llevar al hombre a un conocimiento positivo de la realidad. Estas leyes eran construidas
a mediano plazo ya que las ciencias de la época eran inmaduras para pretender
formular leyes de carácter definitivo y transcendental.
La
idea de proyecto o programa fue clave para
direccionar la revolución científica, y como desarrollo de la misma se inició
un proyecto ambicioso que buscaba recopilar todo en cuanto se entendía por conocimiento, este
inventario es lo que da origen a la enciclopedia, y por consecuencia aparecería la figura de
coleccionista ilustrado y de la misma manera el museo nacional, cuyo fin era recopilar el
patrimonio cultural de la nación, que incluía entre otras cosas lo relacionado
al conocimiento. Todas estas intenciones
enmarcadas en estas entidades estarían apuntando a un proyecto moderno y la
fotografía seria pieza clave de este engranaje, ya que esta serviría como herramienta
de registro.
En
su avance científico y químico y en el proceso de producción en la fotografía,
nos deja entrever que Henry Fox Talbot en 1835 ya se encontraba desarrollando
su proyecto llamando calotipo, basado en negativo y positivo, de los cuales ya
se podían obtener varias copias de un mismo negativo, procedimiento que
prometía ser más adelantado que el inventado por Niépce y Daguerre, también
descubrió un método de fijado el cual consistió en detener el oscurecimiento de
la imagen al exponerse a la luz con solución de sal común, de igual forma descubrió que el papel fotosensible puesto al
contacto con abundante cloruro de plata y nitrato de plata, daba una imagen
mucho más densa que cada uno de sus compuestos químicos aplicados por separado,
y disminuyo la entrada de luz al plano focal , así como el tamaño de la cámara.
Aun así se necesitaban entre cuatro horas y un día de exposición para fijar la imagen en el papel, lo cual
demandaba mucha paciencia.
Dentro
de las problemáticas que giraban en torno al fenómeno de la fotografía está el cristianismo que dominaba y acobijada
la sociedad de la época, era relevante en la personalidad y en la toma de decisiones,
de lo que se evidencia un ambiente
generalizado y dogmático hacia el siglo
XIX, el cual se buscó reemplazar por un materialismo casi doctriniano, aunque
ya con la idea del proceso del método se habían generado choques, la ciencia
busco incluir la imagen de la física en la ciencia moderna. Todo esto
direcciona la mirada al concepto de la realidad circundante, es decir que la
imagen obtenida a través de la cámara obedeciera a la captura de una realidad
que se enraizaba en el lugar que ocupaba
la cámara, mientas otras sensaciones e impresiones sugestivas y objetivas estaban
relacionadas con el punto de vista de otra cámara emplazada en otro lugar.
De
otro modo estos conceptos fueron ajenos al ámbito de las ciencias, rechazando
la circulación de todo tipo de imágenes como medios de comunicación sin ningún control, coayudando a que cada vez más la sociedad
en general redimensionara la realidad, que como consecuencia es adoctrinada y
sigue siendo no más que un simple simulacro y la historia del conocimiento se convertiría
en la historia de los simulacros en
distintas épocas. En todo sentido con la realidad esto termina siendo un proceso antirreglamentario
el buscar encasillar la historia de la humanidad dentro de este proyecto
moderno que no era lo suficientemente creíble y flexible como para buscar una interpretación más incluyente y estimada
de los componentes de idea y relación entre sociedad cambiante y mentalidad
positiva.
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